A qué temperatura tiene que estar la nevera: la guía completa

Lo esencial

  • El frigorífico tiene que estar entre 4 °C y 6 °C.
  • El congelador se mantiene entre -18 °C y -20 °C.
  • Cada grado de más en el compresor eleva el consumo entre un 7 % y un 10 %, según la OCU.
  • La marca del frigorífico marca el valor exacto de fábrica.
  • Con nevera llena hace falta más frío que con nevera vacía.

La temperatura a la que tiene que estar la nevera es un dato concreto, no una sensación. La respuesta directa es esta: la nevera tiene que estar entre 4 °C y 6 °C, y el congelador entre -18 °C y -20 °C. Ese es el rango que evita el crecimiento bacteriano y, al mismo tiempo, controla el gasto eléctrico.

Los fabricantes coinciden en este marco, aunque cada uno fija un valor propio. Por eso conviene distinguir dos preguntas: cuál es la temperatura ideal del frigorífico en general, y cuál recomienda el fabricante concreto del aparato instalado en casa. La diferencia entre ambas puede ser de uno o dos grados.

El objetivo final es siempre el mismo: conservación de los alimentos correcta y ahorro de energía real. Ajustar el termostato con precisión, y no a ojo, es lo que marca la diferencia entre los dos.

¿Cuál es la temperatura ideal de la nevera?

El rango general aceptado es de 4 °C a 6 °C. Balay, Bosch, BBVA y Beko coinciden en fijar el punto de referencia en 4 °C. Candy recomienda 5 °C. LG y Samsung, en cambio, sitúan de fábrica el valor en 3 °C, ligeramente por debajo del resto.

La OCU marca un límite claro: la nevera no debería superar los 5 °C. Y añade una precisión que muchas guías omiten: los cajones de pescado y carne no deben pasar de 2 °C, porque son los alimentos más sensibles a la temperatura ambiente.

Hay un matiz práctico que Repsol subraya: cuanto más llena está la nevera, más frío necesita generar. Una nevera casi vacía admite una temperatura más cercana a los 8 °C sin riesgo. Una nevera llena, en cambio, necesita más frío para que el aire circule y mantenga fríos todos los alimentos por igual.

Bajar de 4 °C no mejora la conservación, según BBVA, y solo consigue disparar el consumo eléctrico. Los grados recomendados no son un mínimo de seguridad que cuanto más bajo mejor: por debajo del rango, se pierde eficiencia sin ganar nada a cambio.

¿Y el congelador?

El congelador se mueve en un rango distinto: entre -18 °C y -20 °C. Balay, Bosch, Beko, Candy y LG coinciden en este marco como valor de referencia.

Repsol y la OCU amplían el margen de tolerancia hasta los -24 °C, con un tope máximo de frío en -25 °C. Samsung, por su parte, recomienda -19 °C como ajuste de fábrica, un punto intermedio dentro del mismo rango.

El valor de -18 °C no es arbitrario: es el que permite, según Balay, congelar en casa alimentos ya cocinados sin riesgo. Por debajo de esa cifra el congelador cumple su función; por encima, la conservación deja de estar garantizada.

Cómo regular la temperatura según tu termostato

El número que aparece en el selector del frigorífico no siempre corresponde a un grado exacto. Depende del tipo de termostato instalado, y traducirlo bien evita errores de varios grados.

Termostato digital

En los modelos con pantalla digital, el grado deseado se introduce directamente. No hace falta ninguna conversión: el número que se marca es la temperatura real que el frigorífico intenta mantener, y el ajuste se aplica de forma inmediata.

Rueda manual (niveles 1 a 5)

En los modelos con rueda manual, la escala funciona al revés de lo que parece intuitivo: el nivel 1 corresponde a la temperatura más alta, y el nivel 5 a la más baja. El nivel 5 es, por tanto, el ajuste más frío, según Repsol. Algunos modelos llegan hasta un nivel 6. El rango en grados reales suele variar entre 1 y 7-8 °C según el fabricante, de acuerdo con la OCU, así que conviene comprobar el manual del aparato antes de fiarse de una cifra fija.

Selector electrónico con rango numérico

En los selectores electrónicos con escala numérica, la nevera se regula del 1 al 7, y el congelador del -14 al -25, según la OCU. En los modelos con dos botones independientes, frigorífico y congelador se ajustan por separado. En los que tienen un solo selector, ambos compartimentos comparten el mismo control, y hay que tenerlo en cuenta al fijar el valor.

Temperatura recomendada según la marca del frigorífico

La cifra exacta varía según el fabricante, y conviene conocer la del modelo propio antes de tocar el termostato.

Balay

Balay recomienda 4 °C en la nevera y -18 °C en el congelador. Si la cocina supera los 32 °C, aconseja bajar un poco la temperatura; si está por debajo de los 16 °C, subirla ligeramente.

Beko

Beko fija el congelador en -18 °C como valor recomendado, y sugiere bajar a -20, -22 o incluso -24 °C cuando la temperatura ambiente supera los 30 °C.

Bosch

Bosch mantiene el mismo esquema que Balay: 4 °C en la nevera y -18 °C en el congelador.

Candy

Candy recomienda 5 °C en la nevera y -18 °C en el congelador durante primavera y otoño. En verano aconseja subir a 5-6 °C, y en invierno bajar a 4-5 °C para evitar encendidos y apagados frecuentes del compresor.

LG

LG establece de fábrica 3 °C en la nevera y -18 °C en el congelador como valores predeterminados.

Samsung

Samsung fija 3 °C en la nevera y -19 °C en el congelador.

Importante

  • Estos valores son recomendaciones generales del fabricante recogidas por la OCU.
  • Pueden variar según el modelo concreto del aparato.
  • Conviene comprobar siempre el manual antes de fijar la temperatura definitiva.

¿Hay que cambiar la temperatura según la época del año?

En los frigoríficos actuales con regulación automática, no suele ser necesario tocar nada en ningún momento del año, según BBVA y Selectra. El propio aparato compensa los cambios de temperatura ambiente sin intervención manual.

En los modelos antiguos, sin autorregulación, sí conviene bajar uno o dos grados en verano para compensar el calor exterior. La diferencia está en la tecnología del aparato, no en una regla universal válida para todos.

La clase climática también importa. En España, lo habitual es que los frigoríficos sean clase N (16-32 °C) o clase ST (16-38 °C). Por debajo de los 16 °C ambiente, un frigorífico funciona mal, según la OCU: el rango de temperatura ambiente admitido tiene un suelo, no solo un techo.

En verano

Con rueda manual, el nivel 3-4 es el ajuste recomendado en verano, según Repsol y la OCU. Con termostato digital, el valor equivalente ronda los 3 °C. Las olas de calor y la apertura más frecuente de la puerta, para sacar bebidas frías, son las causas principales de este ajuste, según la OCU.

En invierno

En invierno basta con el nivel 2 en las ruedas manuales, según Repsol y la OCU. Con termostato digital, el rango recomendado se sitúa entre 5 y 6 °C. Con menos calor ambiente, la nevera necesita generar menos frío para mantener la misma conservación.

Por qué es tan importante mantener la temperatura correcta

Por debajo de la temperatura óptima se favorece el crecimiento de bacterias como la Salmonella y la Listeria, según Balay. No es solo una cuestión de sabor o de textura: es un riesgo de seguridad alimentaria directo.

El coste energético también depende de este ajuste. Cada grado extra que se le pide bajar al compresor supone, según la OCU, entre un 7 % y un 10 % más de gasto eléctrico. El frigorífico llega a representar hasta el 18 % del consumo eléctrico de un hogar español, de acuerdo con datos del IDAE citados por BBVA.

En cifras concretas, el consumo anual típico de un frigorífico se mueve entre 120 y 240 kWh, según la eficiencia del equipo, de acuerdo con la OCU. La diferencia entre el extremo bajo y el alto de ese rango depende, en buena parte, de si la temperatura está bien ajustada.

Consejos para ahorrar energía sin bajar la calidad de conservación

  • No dejar la puerta abierta más tiempo del necesario ni meter comida caliente dentro.
  • No sobrecargar la nevera: el aire tiene que poder circular libremente entre los alimentos.
  • Descongelar cuando el hielo alcance unos 5 mm de grosor, según Repsol, o cada tres meses aproximadamente, según el criterio del IDAE.
  • Limpiar la rejilla trasera una vez al año y revisar el estado de las juntas de las puertas.
  • Colocar el aparato alejado de fuentes de calor y con ventilación trasera libre.
  • Usar el modo súper congelación o súper refrigeración antes de una compra grande, no de forma habitual.

Qué hacer con la nevera si te vas de vacaciones

Algunos modelos incluyen un modo «vacaciones» que mantiene el frigorífico a baja velocidad, con una temperatura constante en torno a los 17 °C, según la OCU. Este ajuste evita malos olores sin mantener el gasto energético habitual, y es compatible con conservar medicamentos que necesiten frío continuo.

Si el aparato no tiene esa función, y la ausencia va a ser prolongada, lo recomendable es vaciar la nevera y apagarla. Esto ahorra energía durante todo el periodo y evita riesgos derivados de apagones o averías mientras no hay nadie en casa para advertirlos.

Regular bien la nevera es, al final, un ajuste que se hace una sola vez y se revisa poco después. Comprueba el valor de fábrica según la marca del aparato, ajusta el termostato al tipo que corresponda y revisa la temperatura de nuevo si cambia la estación o si la nevera pasa a estar más llena de lo habitual.